lunes, 7 de marzo de 2011

CONCURSO "PABLO NERUDA" 2009 parte 2.

                                                                               

                                                     MISANTROPÍA


Todas las noches un jinete llamado Bridón,
cabalga por los senderos del bosque de jabillos;
arriando un sable sobre el sotobosque velador;
buscando la divina costilla que trajo el río.

Todas las mañanas la luna se muda en reflujo;
que emana de las ramas y en el cielo se sumerge;
tras haberse sincerado con Manrique y el mundo
y haber sido la licántropa guía del jinete.

Todos los medio días el sol  seca la mortaja
de un fabuloso difunto; que al hallarse perdido,
corrió en falsa escuadra tras huellas de loba parca,
cayendo en el río, de este quimérico epílogo.

Todas las tardes Fausto y el Grifo se aman, se aparean
entre las tramontanas sábanas ensangrentadas;
para fecundar al ser, que a la noche venidera,
                           llevará sus cabezas de la montura colgadas.




                HÁLITO BLUES


                                          A Paola, mi constante

La litera del céfiro se engancha en las ramas,
extasiando paisajes, dilatando miradas.
Y en la bolsas que remolinan entre los siervos,
a ritmo virulento se centellan los cielos.

Dos copas se sirven en erótico follaje,
las que antes enturbiaban en ácidos brebajes.
Las que ya la brisa vierte en hojas y gajos,
escurriendo por las secas grietas de mis manos.

Cuantas veces detrás de los árboles morir.
Seis cuerdas de blues, catorce versos del spleen.
Cuantas reírse sin caricias detrás del sol.
Hoy trepo árboles y recojo mi corazón.
                 ¡Hoy muerdo al sol!
                 ¡Hoy muerdo al sol!

Sotobosque violado por el adiós del sol,
como fuego de vela consumiendo dolor.
Suspirares, sudores, abdomen con abdomen;
la brisa, dos miradas y en tus ojos mis brotes.

El sol encandila las flamas del horizonte,
como a las colillas un cenicero de bronce.
Trepo los árboles manoteando tu sol,
gajo a gajo, resina, sangre y alcohol.

Hoy en los árboles siento la brisa de Paris,
poema marchitado en clítoris de Lucille.
Lo estrujo en mi mano y lo lanzo fuerte al sol,
para partirlo en dos y poner mi corazón.
                 ¡Hoy muerdo al sol!
                   ¡Hoy siento amor!
                  
Luna y sol: dos entelequias en simonía;
a los ojos de la luna, pegaso me guía.
El sol del atardecer se ahoga en la bahía.
Cuando el mar se calienta ya la tierra se enfría.
Naufrago en tus viejas lágrimas y soy tu risa;
trago tu sal y en una botella mis heridas...
...la que barrena las olas y esfuma en la brisa.
             ¡Yo amo.... amo tu vida!
                                        ¡Y yo ahora amo...amo la mía!



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